¿Qué quiero ser (ahora)? ¿Por qué tengo que tenerlo claro ya? ¿Y si lo que se me da bien no es lo que realmente me hace bien? ¿Y si dudar no es un fallo, sino una señal de movimiento? ¿Y si el síndrome del impostor solo significa que estás cruzando un umbral importante? No saber por dónde empezar también es empezar. Hacerse preguntas es una forma de despertar. Y eso, ya es un gran comienzo. Bienvenidos a Anthrop.